martes, 19 de diciembre de 2017

Envejecimiento Biológico

A lo largo de la vida, el ser humano experimenta una serie de cambios o modificaciones que afectan a aparatos, órganos y sistemas; estas afectaciones  son más evidentes conforme pasa el tiempo. “Estos cambios se manifiestan en la apariencia física (deformación de articulaciones, flacidez de pechos, calvicie, aparición de arrugas, entre otros), y en la capacidad de respuesta motriz e intelectual, ya que se produce una ralentización en las funciones nerviosas que afectan a la recepción de estímulos y a la elaboración y emisión de las respuestas”  (Febrer y Soler, 1996: 15).



La imagen del cuerpo de un adulto mayor es la de un cuerpo cansado, deteriorado, más lento, más torpe y menos bonito que el que se tuvo en la adolescencia o juventud y que el que se desea conservar para toda la vida. Pero un cuerpo envejecido es también un cuerpo lleno de sensaciones y emociones, sentimientos y necesidades. El paso de los años produce modificaciones tanto internas como externas debidas al proceso natural de envejecimiento de células, tejidos y órganos. Pero no son estas modificaciones sino la forma de interiorizarlas lo que determina cómo vive y siente su cuerpo el anciano. Es necesario asumir estas transformaciones que sufre el cuerpo al llegar a la vejez como un momento evolutivo y madurativo más, en el devenir de la vida. Esas modificaciones aun siendo siempre negativas, no son inutilizantes e instan a buscar nuevas formas de utilización del cuerpo, para llevar una vida acorde con las necesidades y requerimientos del momento presente.

Actualmente hay diversas teorías unas basadas en los procesos orgánicos y otras en la genética, que intentan explicar satisfactoriamente el envejecimiento según recogen Salgado, Guillén y Díaz (1986).

Entre ellas destacan:
Teoría Auto inmunológica: Definida inicialmente por Waldfora (1969) y desarrollada por Burnet y Makinodan. Citados por Salgado, Guillén y Díaz (1986: 17) “con el descenso de la inmuno competencia se producirán respuestas contra las propias células y estas reacciones antígeno, anticuerpos, serían el inicio de acciones en cadena conducentes a la muerte celular”. Claramente evidencia una respuesta del propio cuerpo contra sí mismo, con el trascurrir del tiempo; donde las células se destruyen, o en otras palabras la respuesta del aparato inmunológico contra sí mismo y su cuerpo celular hasta llevar a la muerte del mismo cuerpo.

Teoría de los Radicales Libres: cuyo principal exponente es Harman (1971: 17) y en la que ha trabajado el español Jaime Miguel en Estados Unidos. Los radicales libres se producen en función del consumo de oxígeno, por lo cual su presencia es habitual en los tejidos del organismo; contiene un electrón impar y son altamente radioactivos. Se supone que podrían lesionar las proteínas estructurales o el propio ADN celular, produciendo daños irreversibles, que incluso afectarían a la membrana celular”.
Para entender un poco el funcionamiento de los radicales libres, es necesario mencionar que el cuerpo humano está compuesto por diferentes células, que a su vez están compuestas de diferentes moléculas. En resumen  esas moléculas constan de átomos que se unen por enlaces químicos. El átomo tiene protones (cargados positivamente) y electrones (cargados negativamente) que orbitan alrededor del átomo. Estos electrones pueden compartirse con otros átomos para conseguir la máxima estabilidad. Cuando estos enlaces se unen débilmente (donde queda un electrón sin pareja), se forma el radical libre. Estos radicales libres son muy inestables, por lo que reaccionan con facilidad para encontrar el electrón necesario para lograr su estabilidad. Si roban un electrón a otra molécula, esta quedará inestable y se convertirá en un radical libre también. De esta forma se realiza una cascada de radicales libres, hasta que irrumpen con una célula viva.
Los radicales libres se forman en muchos procesos del cuerpo, por ejemplo por el metabolismo o por el sistema inmune para atacar virus y bacterias. Sin embargo, existen factores ambientales (contaminación, cigarrillo, mala alimentación) que aumenta la dosis de radicales libres que hay en nuestro cuerpo. El cuerpo maneja los radicales libres que se producen de forma natural, pero si la producción de los mismos es excesiva, se producen daños en el cuerpo.
De acuerdo con esta teoría los radicales libres serían los encargados del envejecimiento. Personas menos expuestas al exceso de radicales libres envejecerán más tardíamente. Los radicales libres pueden causar además del envejecimiento, algunas enfermedades.

Teoría de la Programación Genética: enunciada por Hayflietz (1965: 17). Según Salgado, Guillén y Díaz (1986), el envejecimiento esta genéticamente programado, incluso, es posible que existan genes específicos del envejecimiento, responsables de la cadena de procesos vinculados con este proceso a partir del momento del nacimiento. Esta programación podría verse afectada por factores exógenos y endógenos que alterarían la evolución prevista. Por tanto la longevidad máxima de una persona nunca podría ser superior a la programada pero aumenta la esperanza a la posibilidad de intervenir los mecanismos que afectan desfavorablemente su desarrollo.

Teoría del Reloj Mitótico: enunciada por Denckla (1977: 18) partiendo del principio de que el ser uno se forma por la ejecución de un programa inscrito en los cromosomas, defiende que la especie (para asegurar su propia continuidad) debe controlar por igual el nacimiento y la muerte. Los mecanismos que controlan estos fenómenos dirigen la posibilidad de respuesta de las células a las hormonas de crecimiento. En un momento dado, programado de antemano, la orden de muerte es enviada a las células (relojes de la muerte). La vejez y la muerte pueden ser consideradas como las últimas etapas del desarrollo y de la diferenciación.

En síntesis estas teorías aunque no explican de forma total el proceso de envejecimiento, sí analizan aspectos parciales del mismo; es decir que cada teoría se centra en un aspecto diferente y esencial del cuerpo humano, que debe ser tomado en cuenta ya que el cuerpo se compone tanto de aparatos y órganos, en su forma compleja; como de células, tejidos, neuronas, genes etc. En su forma estructural. Lo que permiten a cada teoría una mejor comprensión del fenómeno y hace posible acercarse a las causas del envejecimiento. Además, para poder comprender las causas del envejecimiento como un proceso individual hay que tener en cuenta que el envejecimiento es un proceso diferencial.

Para Febrer y Soler (1996: 18) el proceso diferencial afecta a cada individuo de dos maneras:
1. En relación con uno mismo, cada función biológica posee tener un horario propio, característico de la especie. Por tanto, no necesariamente envejecerá al mismo ritmo, el aparato locomotor y los órganos sensoriales. Esto permite explicar porque en la vejez un mismo individuo puede tener grandes problemas para la marcha y, sin embargo, disponer de una buena visión.
2. En relación con los demás, el envejecimiento se desencadena de forma particular en estrecha relación con la historia vital de cada individuo. Se envejece conforme se ha vivido (alimentación, enfermedades, hábitat, estatus socio-económico y cultural, relaciones afectivas). Ello explica porque la edad biológica no mantiene relación con la edad cronológica.


Con la edad el cuerpo sufre una serie de modificaciones, fruto del proceso de envejecimiento. Estas modificaciones conllevan una serie de cambios en el funcionamiento general del organismo. En Guatemala así como en el mundo entero ninguna persona escapa a algún cambio biológico, si bien el envejecimiento es diferencial, también significa que tarde o temprano a cada uno le llega, distinta o indistintamente, pronta o tardíamente, pero en general los cambios biológicos en la vejez son evidentes.

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